Proceso de creación de empresas

Pasos para crear una empresa en 2022

La creación de una empresa es un proceso bastante sencillo. Simplemente es necesario cumplir algunos requisitos jurídicos para montar un propio negocio. Lo difícil es conseguir que la idea de negocio se convierta un proyecto rentable a largo plazo. Por este motivo, vamos a explicarte las etapas más importantes del proceso de creación de la empresa.

Los seis pasos que no pueden faltar cuando quieres montar tu propio negocio son los siguientes:

  1. Idea de negocio
  2. Estudio de mercado: viabilidad del proyecto
  3. Forma jurídica y constitución de la empresa
  4. Inscribir la empresa en el Registro Mercantil y la Seguridad Social
  5. Conseguir financiación
  6. Gastos iniciales: Alquiler de oficina o despacho, contratar empleados…

Idea de negocio

La idea de negocio es uno de los aspectos más importantes a la hora de crear una empresa. Sin una idea de negocio o si la idea de negocio no está bien definida, la empresa no saldrá adelante.

Al analizar la idea de negocio, es necesario tener en cuenta dos puntos que van a determinar la viabilidad del proyecto. En primer lugar, la competencia existente en el sector influirá en las posibilidades de que el proyecto tenga éxito. Si la competencia es muy grande, es probable que nuestro negocio no llegue a ser rentable. En segundo lugar, el conocimiento del sector también es importante. Tener conocimientos previos puede ayudarnos a saber si la oportunidad de negocio encontrada es realmente viable o no.

La idea de negocio quedará reflejada en el plan de empresa, un documento en el que analizaremos todos los aspectos relevantes que influyen en la viabilidad del proyecto. Será importante definir la misión y la visión de la empresa, es decir, los objetivos que tenemos a corto y largo plazo.

Estudio de mercado: viabilidad del proyecto

El estudio de mercado se realiza con el objetivo de determinar si el proyecto es realmente viable. Aunque en el primer paso para crear la empresa ya hemos analizado su viabilidad, en esta etapa realizamos un análisis mucho más exhaustivo y detallado del mercado y sus características.

Lo primero que debemos hacer es recoger una cantidad suficiente de información y datos sobre el sector que nos permita resolver cualquier duda sobre el negocio y conocer si la idea de negocio podría funcionar. El estudio de mercado también es de gran utilidad para encontrar nuevos enfoques que darle al negocio y nuevas ideas que aplicar en la empresa para lograr que sea un éxito.

Un estudio de mercado debe contener algunos apartados esenciales: análisis de la competencia, análisis del cliente o consumidor al que vamos a dirigirnos y la preparación de una estrategia inicial.

Forma jurídica y constitución de la empresa

Cuando tenemos la idea de negocio y sabemos que esta es viable, es necesario elegir la forma jurídica que mejor se adapta a las necesidades y características de la futura empresa. La actividad que se va a realizar, los costes de creación, la responsabilidad frente a terceros y los costes fiscales son algunos de los aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir una forma jurídica u otra.

Las formas jurídicas más comunes son:

  • Empresario individual o autónomo: un único socio que responde ante terceros con todos sus bienes. No existe capital mínimo para crear la empresa.
  • Sociedad de Responsabilidad Limitada: debe haber, como mínimo, un socio y un capital de 3.000 euros. En este caso, la responsabilidad frente a terceros se limita al capital aportado.
  • Sociedad Anónima: capital mínimo de 60.000 euros y un socio que responde con el capital aportado.
  • Comunidad de bienes: debe haber un mínimo de dos socios. Éstos responden con todos sus bienes ante terceros. No hay un capital mínimo para su creación.
  • Sociedad Limitada Nueva Empresa: entre 1 y 5 socios, y un capital de entre 3.000 y 120.000 euros. Los socios responden únicamente con el capital aportado.

Inscribir la empresa en el Registro Mercantil y la Seguridad Social

La inscripción de la nueva empresa en el Registro Mercantil nos permitirá conseguir la plena capacidad jurídica. Para hacerlo, es necesario contar con tres documentos diferentes:

  • Número de Identificación Fiscal (NIF). Este puede ser provisional o definitivo.
  • Escritura Pública de constitución de la sociedad.
  • Liquidación del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), en los casos en los que sea necesario.

La inscripción en el Registro Mercantil es voluntaria para los autónomos o empresarios individuales. No obstante, estos tendrán que darse de alta como autónomos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos.

Tras la inscripción en el Registro Mercantil, es necesario acudir a la Administración de la Tesorería General de la Seguridad Social e inscribir a la nueva empresa también allí. Este trámite es imprescindible, puesto que no podrás contratar a ningún trabajador para tu empresa hasta que no lo hagas.

Conseguir financiación

Todas las empresas cuentan con gastos y, en el caso de las empresas de nueva creación, estos suelen ser superiores a los ingresos. Así pues, es necesario contar con el capital inicial suficiente para poner el negocio en marcha y sobrevivir hasta que los beneficios comiencen a llegar.

Si no se cuenta con el capital inicial necesario, se tendrá que recurrir a la financiación externa para lograrlo. Aunque los préstamos bancarios son la fuente de financiación más utilizada, existen otras a las que podemos acudir: pólizas de crédito, créditos comerciales o crowdfunding, entre otras.

Además, existen algunas ayudas a nivel nacional y territorial que promueven la creación de nuevas empresas. Es recomendable revisar que ayudas hay disponibles y si nuestra empresa cumple los requisitos para solicitar alguna de ellas.

Gastos iniciales: Alquiler de oficina o despacho, contratar empleados…

Por último, hay que contabilizar los gastos iniciales a los que la nueva empresa va a tener que hacer frente. En función del tipo de negocio, será necesario calcular unos gastos de alquiler de oficina o despacho, alquiler de un local, contratar empleados o negociar con proveedores.

Aunque puede parecer una gran suma de dinero, es posible reducir los gastos iniciales si se elige el modelo de trabajo adecuado. Es muy posible que no necesites una oficina o despacho de forma permanente. En esos casos, un servicio de oficina flexible, que te permita disponer de una oficina cuando la necesitas, puede ser una gran alternativa. Este tipo de espacios te permitirán desarrollar tu nuevo negocio de forma cómoda y flexible, sin tener que dedicar una gran cantidad de recursos en su comienzo.

Estos son los pasos principales para crear una nueva empresa desde cero. Tras comprobar la viabilidad del negocio y cumplir todos los requisitos legales, solo faltará empezar a desarrollar el negocio y comenzar a ganar dinero.